martes, noviembre 16, 2004

PLATILLOS VOLANTES

¿Y la dignidad de los padres?, ¿dónde está?. Ayer papá y mamá decidieron probar con un potito de frutas para merendar. Justo antes de empezar papá descubrió que yo me quedaba embelesado mirando el reflejo que hacía la tapa de una sartén en el techo. ¡Bastante tuvieron!. Mamá, al darse cuenta, corrió rauda a por el potito y la cucharilla torturadora, instando a mi padre a seguir con los reflejos. ¡Teníais que verlos!. Mi padre haciendo un numerito de reflejos en el techo y mi madre aprovechando mi estupefacción para introducirme la papilla a toda prisa. Lo peor fue cuando mi padre se animó. Decidió coger otra tapa y montar un número luminoso-musical del tipo Encuentros en la tercera fase. Cuando se darán cuenta de que si quiero comer como, y si no quiero comer NO COMO.

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