Este tema daría para mucho. No entiendo esa insistencia que tienen en hacerme tragar una papilla que, entre otras cosas, contiene trigo, trigo hidrolizado, maíz, cebada, centeno, mijo, arroz, sorgo y avena. ¿Y los chorizos y las morcillas,para cuando?. Desde aquí reivindico mi derecho a comer lo que yo quiera.
Mamá piensa que soy un terrorista peligroso. Llegada la hora me inmoviliza, me pone un babero de plástico duro abotonándomelo al cuello, y dirige hacia mí una cuchara de plástico que ya la querría para sí Torquemada. Por no hablar de las canciones para intentar que coma, aunque ese es otro tema. Estoy seguro de que a la hora de la comida se respetan más los derechos civiles de Annibal Lecter que los míos. Mamá piensa que soy en extremo peligroso porque tras un llanto en el que parece que me va la vida sonrío de oreja a oreja ante la simple visión de un biberón con leche calentita. No es para tanto, ¿no?.
domingo, noviembre 14, 2004
MAMÁ, LAS PAPILLAS Y YO
Publicadas por Ana y Daniel a la/s 9:00

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