El otro día fui a la Universidad. Osea, al campus universitario. A papá y mamá se les volvió a ir el punto y, casi a las nueve de la tarde, decidieron encaminar sus pasos hacia allí.
¡Qué flipada!. Estaba lleno de aspersores. Como habréis supuesto, fui directo. Yo me reí mucho. Papá, que me llevaba de la mano (más bien lo llevaba yo a él) también acabó, entre otras cosas, riéndose.
Ahora, quien más se reía era mamá. Era una sonrisa bailarina. De esas que haces juntando las piernas a la altura de los muslos, que parece que estás bailando.
miércoles, julio 06, 2005
MI PRIMER DÍA EN LA UNIVERSIDAD
Publicadas por Ana y Daniel a la/s 16:53

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